Leyendas y tradiciones
Cambio de nombre
Porquerizas fue el primer nombre que tuvo el pueblo de Miraflores de la Sierra. Esta denominación, tiene dos significados:
- Lugar de crianza y guarda del ganado de cerdo doméstico (gorrinero, zahúrda, corte….)
- Lugar poblado y abundante en jabalÃes.

Cualquiera de ellas servirÃa perfectamente para calificar esta incipiente aldea medieval y por ello se ha creÃdo siempre que el nombre viene de los rebaños de cerdos que cuidaban los segovianos en los bosques. Aunque esto es una teorÃa que se considera poco probable. Lo que más convence es que Porquerizas no se refiriese a cerdos domésticos sino a jabalÃes, que antiguamente se llaman puercos, que poblaban en un alto número los montes de la sierra, donde la caza era abundante y uno de los deportes preferidos de los reyes y nobles. Los jabalÃes tenÃan sus refugios en las montañas que rodean Miraflores y allà se retiraban después de sus aventuras por el Pardo y por el Real Manzanares, por lo cual eran conocidos como albergue de gran número de puercos, y nada tiene de extraño que este pueblo se llamase Porquerizas.
El cambio de nombre, va unido a una bonita leyenda por la que se cree fue Isabel de Borbón, esposa de Felipe IV, que cuando marchaba al monasterio del Paular por el camino real de la Morcuera, se detuvo para descansar en una meseta de la cima de la Raya, al pie de la Najarra, y contempló Porquerizas. Poco después, la reina se fijó en algunas flores, y con la alegrÃa propia de su juventud (Isabel contaba con 24 años y habÃa dirigido varias veces los negocios de estado en ausencia de su marido Felipe IV), exclamó !MIRA, FLORES!.

Algunas de las personas que la acompañaban, quizá su camarera mayor la Duquesa de GandÃa o el Conde Benavente, sugirieron que aquellas palabras que acababa de pronunciar podÃan ser el nuevo nombre de aquel pintoresco lugar que tan feo nombre venÃa usando. Complacida por la idea, la reina mandó que a partir de aquel momento la villa que estaba contemplando se denominara Miraflores de la Sierra. El paraje donde se produjo la parada, es una extensa explanada por la que cruza el camino real, con espesa vegetación donde abundan las fuentes de agua frÃa y cristalina, sitio amenÃsimo que ofrece descanso antes de emprender la dura etapa de traspasar el puerto.
No sabemos si es cierta o no esta historia, pero si tenemos constancia que el primer cambio de nombre que nos encontramos data del 9-11-1627, aunque estas fechas no coinciden con el viaje de la Reina. No se ha encontrado ningún documento sobre dicho cambio ni se ha hecho alusión en los numerosos escritos de la época. Si obedeciendo a los deseos de la Reina la villa, en un momento dado, pasó a llamarse Miraflores de la Sierra, no existe acuerdo previo con el Ayuntamiento ni tramitación de solicitud ni decisión superior.
Tenemos constancia de la veracidad del viaje de la Reina, porque el mismo coincide con la muerte de la Infanta MarÃa Eugenia, por lo que pudo ser que la reina quisiese ausentarse de la corte, y también es probable su sorpresa en encontrar flores en la montaña a principios de diciembre, donde en la mayor parte de los sitios estaban agotadas.
Desde nuestro punto de vista, es una bonita tradición, que aceptamos como reflejo de los hechos, ya que si no fue realidad, si pudo serlo.
Brujas
CorrÃa el año 1644 cuando en Miraflores de la Sierra se lanzó un rumor que atemorizó a todo el vecindario. En Miraflores habÃa brujas...
En alguna tierra muy lejana, y en algún tiempo muy remoto, se puede fijar el inicio del Arte Mágico. Desde tiempos sin memoria la magia ha formado parte de la vida del hombre:
- Como un aspecto fundamental de lo misterioso y religioso.
- Atribuyéndole ser señal de los dioses y la ocurrencia de los hechos fundamentales en su existencia diaria, tales como la lluvia, sequÃa, nacimientos y otros tantos.
- Como una forma de vida a través de la influencia del poder mágico sobre su salud y comportamiento.
Aunque las brujas no siempre han sido consideradas, sino que durante mucho tiempo fueron perseguidas y condenadas, se las temÃa por desconocimiento y por miedo.

La creencia en las brujas rebosa elementos animistas que revelan su antigüedad. Las ideas de juntas secretas de brujas que en sus aquelarres nocturnos celebran banquetes a base de la carne de sus propios parientes y la de que la brujerÃa sea un poder innato para dañar a otros, transformándose estas en animales y volar por los aires, son ideas que se comparten en todos los continentes.
Para una mente teológica, la brujerÃa tal como la concebÃa el pueblo, resultaba absolutamente inaceptable. Por eso la Iglesia desechó desde un principio estas creencias como supersticiones paganas.
El concepto popular de la brujerÃa, como poder natural innato de la persona, se seguÃa rechazando. Sin embargo se admitÃa la existencia de brujas y dichas brujas para poder obrar tenÃan necesariamente que haber pactado con el demonio. Del mismo modo se redefinió el don brujeril de transformarse en animales.
Existe una antigua creencia, de que las brujas se juntaban en asambleas nocturnas.

Para el año 1525 aproximadamente los tribunales inquisitoriales se habÃan extinguido y era el Santo Oficio medieval el que habÃa tocado a su fin. Entre tanto una nueva forma de inquisición habÃa visto la luz del dÃa. Se trata de una inquisición "moderna", instituida sobre bases nacionales. La primera de este tipo se estableció en España con la bula papal, en 1478. A ésta le siguieron la portuguesa 1531 y la romana 1542.
Expondremos a continuación hasta que punto el escepticismo inquisitorial repercutió en la situación de las brujas en España. Al principio, España siguió a la zaga en otros paÃses, de 1498 a 1522, el Santo Oficio, condenó a once brujas a la hoguera. En 1526, la elite de teólogos española se reunió en Granada para elaborar unas nuevas instrucciones con respecto a la brujerÃa. Dichas instrucciones no tuvieron su igual en otras partes, ¿Dónde en el resto de Europa encontramos paralelos a ordenanzas como las siguientes?
Cualquier bruja que voluntariamente confiese y muestre señales de arrepentimiento será reconciliada sin confiscación de bienes y recibirá penas salutorias para sus alumnos. Nadie será arrestado en base a las confesiones de otras brujas. Los jueces averiguaran si las personas por ellas detenidas ya habÃan sido anteriormente sometidas a tortura por otras justicias.
Preguntando a los demás residentes de la casa se enteraban de si dichas personas, en la noche que aseguran haber asistido a la junta de las brujas, realmente se ausentaron de casa, o si por el contrario estuvieron en ella toda la noche sin salir. Las instrucciones contenÃan también un párrafo según el cual todos los casos referentes a tan complicada materia deberÃan ser siempre remitidos al Inquisidor General y su Consejo. Con las instrucciones de 1526 se consiguió librar a España de la quema de brujas durante la mayor parte del S.XVII. De esta exposición histórica podemos sacar las siguientes conclusiones:
Mientras que la Inquisición se mostraba dura y tajante con los juicios de maltratadotes y protestantes, se mostró inusitadamente blanda en cuanto al castigo de la brujerÃa y otras formas de delitos mágicos. La Inquisición podÃa haber causado un holocausto de brujas en los paÃses católicos del Mediterráneo, mas la historia nos demuestra algo distinto.
CorrÃa el año 1644 cuando en Miraflores de la Sierra, se lanzó un rumor que atemorizó a todo el vecindario. En Miraflores habÃa brujas, la noticia se propagó confirmada y aderezada con lo que cada uno habÃa visto. En el pueblo existÃan brujas, y la paz en la que vivÃan los sencillos habitantes de Miraflores se vio gravemente perturbada, nadie se atrevÃa a salir de su casa cuando llegaban las primeras sombras de alrededor.
El 23-9-1644 se ordenó la detención de MarÃa Manzanares, anciana de más de 60 años a la que todo el pueblo acusaba de ser bruja. Se la acusó de brujear en cueros por la sierra, otro dÃa no estaba desnuda pero si con los pechos abiertos cogiendo escuerzos que metÃa en la taleguilla y luego molÃa y convertÃa en polvo que echaba en el caldo o en el vino.
Ana Nieva amiga de 74 años de la acusada, al declarar se acusó ella misma de practicar también como hechicera, por lo que fue procesada como bruja y por tener un pacto con el diablo. Declaró que una noche en el portal de su casa invocó la Manzanares a los demonios, apareciendo brujas cabalgando en machos cabrÃos, tras esto bailaron una danza diabólica y luego desaparecieron marchándose a Torrelaguna a beberse tres tinajas de vino en una bodega. Otra vez hizo MarÃa Manzanares una pomada y se untaron el muslo y las asilas y susurrando unas palabras se vieron transportados con los demás donde bebieron y bailaron, después de la orgÃa marcharon todos montados en sus machos cabrÃos a Peñarredonda, donde al llegar, orinaban todos holgándose y bailando al son de los tambores.

Se acusó a MarÃa Manzanares de utilizar, los hechizos, ungüentos e ingredientes preparados con las materias más extrañas, tierra de cementerio, pan mojado en sangre, pelo de la cabeza….. En todas las acusaciones, negó que fuese bruja aunque si confesó practicar el curanderismo finalmente no se ha encontrado la sentencia del tribunal, pero existe un texto revelador. Ningún procesado por hechicerÃa o brujerÃa murió en Castilla la Nueva, las penas impuestas se redujeron a misas, oraciones, ayunos, vergüenza pública, destierro temporal y local, represiones, multas...
El Cura Borizo
Uno de los personajes más curiosos de la historia de Miraflores
Se llamaba Juan González Borizo y fue capellán en la villa. Nació en 1567 y falleció en 1631, la importancia de su nombre radica en la memoria que funda el 20 de septiembre de 1631 para fines sociales y que incluye en su testamento, otorgado ante el escribano Antonio de Alameda.
Era un hombre muy rico, poseÃa numerosas fincas y recibÃa cuantiosas rentas de censos. Cuando murió dejó una buena dote para sus sobrinos y los hijos de éstos. El resto lo reparte en numerosas obras sociales como ayudar a casar huérfanas, vestir cada año a diez pobres, atender ancianos sin medios, criar niños huérfanos, crear una beca para estudiantes, dar limosnas en tiempos de necesidad... Añade que, si al terminar el año sobrase dinero, se emplease en vestir a los pobres.
El inventario de los bienes destinados a sufragar los gastos de esta obra social llena trece folios del Libro Becerro. Se cuentan un total de treinta fincas y 115 censos con un importe de 97.760 reales de vellón que rentaban al año el 5% 4.888 reales. Esta obra social desapareció el siglo pasado.
El TÃo Francachela
Es el personaje más famoso en Miraflores durante el siglo XIX
Antonio Robledo Palomino, "El TÃo Francachela", a quien se dedica la fuente monumento de la Ctra. de RascafrÃa, es el personaje más famoso del siglo XIX.

De profesión pastor, su vida transcurre en contacto con la naturaleza. HabÃa oÃdo desde pequeño, hablar del daño que causaban los lobos al ganado, por ello se dedicó a esta labor, parece ser que el primer lobo lo capturó con una vieja escopeta de pistón usada a modo de garrote y por la hazaña el Ayuntamiento le recompensó con dos duros.
Poco a poco se dedicó a rastrear, conocÃa a cada lobo por su nombre y costumbres, llegó a arriesgar su vida entrando incluso a las madrigueras para llevarse a los lobeznos, en una ocasión encontró una loba dentro de una madriguera. En el archivo municipal, hay datos que mató 219 lobos.
Respetado y querido por los vecinos, consiguieron para él una pensión vitalicea de ochenta céntimos diarios. Este hombre murió tranquilamente en la cocina, junto a la lumbre, en una cruda noche de invierno aunque su memoria permanecerá entre nosotros.
La TÃa Boyona
La TÃa Boyona fue la protagonista de uno de los sucesos más escabrosos ocurridos en Miraflores durante el S.XIX...
Antonia González Pontilde nació el siete de febrero de 1816 en el seno de una familia acaudalada.

Blas González, su padre, tenÃa mucho dinero. Su tÃo Dámaso poseÃa una reconocida ganaderÃa brava.
Antonia se casó con Eugenio González González, muerto en 1886. El matrimonio no tenÃa hijos. El dÃa doce de octubre de 1886 apareció muerta, asesinada por asfixia con un colchón en su casa de la calle Eusebio Guadalix. No se encontró culpable.
Una de las versiones dice que entraron en su casa para robarle, pero no encontraron dinero. Otra, que fueron sus propios parientes quienes la asesinaron para poder heredar. El inventario realizado tras su muerte hace cuenta de cuadros, muebles, ropa, espejos, ganado, fincas e incluso un cierro, el de la Boyona, que se encuentra en la carretera de Madrid en el camino de la dehesa. PoseÃa también 4.000 pesetas, 3.000 de ellas en metálico y más de 8.000 en créditos.
Francisco RamÃrez
En la casa de Francisco RamÃrez se encontraron 60 monedas de oro de Carlos IV y Fernando VII.
Este señor vivÃa en la calle Eusebio Guadalix y querÃa hacer reformas en su casa. Contrató a un albañil que se llevó a tres ayudantes. Poco tiempo después de comenzar la obra apareció una lata que contenÃa 60 monedas de oro de Carlos IV y Fernando VII.
Se repartieron las monedas entre los cuatro y juraron silencio sobre el hallazgo. Dos de ellos volvieron a la casa y aún encontraron una bolsa con onzas y medias onzas.

En el pueblo empezaron a darse cuenta de que las cuatro familias iban mejorando su posición. El dueño de la casa empezó a sospechar y puso una denuncia en la Guardia Civil. Los cuatro confesaron el robo y fueron condenados a prisión. El señor Francisco aún pudo recuperar 52 onzas y media, tras pagar los costes del juicio.
Una estrella sobre Belén
Por Fernando Jiménez
Gaspar: Para los hombres, dos mil tres navidades, son muchas navidades. ¡Cuántas cosas han sucedido en todos esos años en el planeta tierra!
Melchor: Efectivamente en el inconmensurable universo, siendo como es, sin lÃmites, la Tierra, pequeño planeta de un pequeño sistema de una de tantas galaxias, se ha dejado sentir.
Baltasar: Y ha sido el hombre quien ha alterado el orden cósmico. La historia del hombre es la historia del fracaso universal.
Mefisto: La Naturaleza es el caos. Luego el hombre no altera nada porque es parte del caos. El hombre ha seguido la inercia del movimiento cósmico caótico.
Gaspar: Mefisto, no nos hemos reunido para discutir sobre entelequias antropogalácticas.
Mefisto: No he sido yo quien ha iniciado la discusión. Fuiste tú, Baltasar, con tu reticencia moralizadora quien planteó la trascendencia del hombre. Y ya no es tiempo de buscar culpables ante lo que podrÃamos llamar Desorden Organizado.
Baltasar: Tienes razón, he sido yo. Mi naturaleza melancólica y mi romanticismo, a veces pueden más que la razón.
Melchor: Pero no podemos ignorar que el acontecimiento que nos ha convocado es, ante todo, la sublimación del amor. Y el amor, da al hombre una dimensión que le trasciende.
Mefisto: No olvidemos que el hombre confunde ese sentimiento abstracto frecuentemente, con complejos patológicos. Complejos de culpabilidad, soledad, necesidad de comunicación, debilidad de espÃritu. Y prueba de ello es que pocos hombres aceptan la no correspondencia de su amor.
Gaspar: Sin embargo, el amor y todos lo saben, es generosidad sin paliativos, es darse sin que se vuelva el otro. Estoy seguro que todos los seres humanos han tenido alguna vez este sentimiento.
Mefisto: Mitos, estamos rodeados de mitos. En todo caso, aceptaré que el mito sublimiza al hombre. Y el miedo al mito le hace controlarse, minimizarse.
Baltasar: SerÃa conveniente que nos fuéramos acercando al tema que nos convoca: La Natividad de Jesús. Y ese nacimiento no ha sido olvidado quizás porque se parece demasiado a todos los nacimientos.
Melchor: Tiene esa historia belleza, poesÃa. Su sencillez es a la vez profunda. Es posible que la historia se agarre a mitos. En todo caso desmitifica al mito, valga el retruécano. Todo en la historia nos evoca cantor, humildad, muy al contrario de los grandes mitos.
Gaspar: Casi todos los mitos sobreviven a la propia memoria. Nosotros Melchor, Baltasar, Gaspar, tú, Mefisto, somos verdaderos mitos. Pero casi nadie, en esta civilización racionalista y materialista, quiere que desaparezcamos.
Melchor: Y los hombres nos hacen cabalgar todos los años, cuando dicen que acaba un ciclo y empieza otro para traerles nuevas ilusiones y nuevos afanes. Nos acerca a sus hijos, que son lo que más quieren y que representan su perdurabilidad y su trascendencia.
Baltasar: Todo empezó hace más de dos mil años. Mirábamos las estrellas, leÃamos el devenir de los hombres en ellas. CreÃamos que cada hombre tiene su par en una estrella.
Mefisto: Y no deja de ser una superstición vuestro oficio, la AstrologÃa. Una práctica que estuvo condenada por el primitivo cristianismo.
Gaspar: De cualquier forma, engañados o no por nuestra nigromancia, nos pusimos en camino para rendir homenaje al MesÃas, como los israelitas llamaban a su liberador y rey eterno.
Melchor: Es posible que Dios se valiera de nuestra supersticiosa astrologÃa para hacernos testigos de su Encarnación.
Mefisto: ¿Creéis haber sido testigos útiles para la futura religión cristiana?
Baltasar: Ya he dicho Melchor que quedamos como parte indispensable del relato evangélico como una presencia continua en la tradición cristiana. Es decir, acaso nosotros tres dimos al evento la publicidad necesaria para que se extendiera progresivamente el cristianismo por el mundo culto y mitómano.
Melchor: El MesÃas habÃa de nacer en un lugar insignificante. Un pequeño pueblo de Judea, llamado Belén. Para ello se tuvieron que dar algunas circunstancias especiales. HabrÃa de nacer de una virgen, según las profecÃas que habÃamos estudiado de la antigua tradición escrita por judÃos.
Gaspar: Y tú, Belén, tierra de Judá, de ninguna manera eres la menor entre los clanes de Judá , pues de ti saldrá un caudillo, que apacentará a mi pueblo, Israel
Primer Cuadro
Baltasar: Hubo en los dÃas de Herodes, rey de Judea, un sacerdote de nombre ZacarÃas, cuya mujer, de la descendencia de Aarón, se llamaba Isabel. Eran ambos justas a la presencia de Dios, e irreprensibles caminaban en los preceptos y observancias del Señor. No tenÃan hijos, pues Isabel era estéril y los dos avanzados en edad.
Melchor: Sucedió pues, que ejercitando él sus funciones sacerdotales delante de Dios, conforme al uso del servicio divino, le tocó entrar en el santuario y toda la muchedumbre del pueblo estaba orando fuera durante la hora de la ablación del incienso.
Mefisto: Y bien, continua.
Melchor: Un ángel se le apareció y le dijo: No temas ZacarÃas, porque tu plegaria ha sido escuchada, e Isabel tu mujer, te dará a luz un hijo, al que pondrás por nombre Juan. Será para ti gozo y regocijo, y todos de alegrarán en su nacimiento, porque será grande en la presencia del Señor
Gaspar: ZacarÃas fue incrédulo pues era consciente de la vejez suya y de su mujer. Entonces el ángel le condenó a quedarse mudo hasta que naciera su hijo, que serÃa el precursor del MesÃas en su misión.
Segundo Cuadro
Baltasar: Pero la estrella que seguÃamos nos llevaba más allá de la casa de Isabel. Nos señalaba a otra mujer, muy joven, MarÃa se llamaba, virgen y desposada con José, de la genealogÃa de David. Esta muchacha vivÃa en Nazaret.
Mefisto: Sin embargo, Jesús, según las profecÃas habrÃa de nacer en Belén y no en Nazaret.
Baltasar: Espera, Mefisto, todo a su tiempo. Una ves más el ángel aparece y esta vez a MarÃa. MarÃa sobresaltada, sin asustarse escucha atónita el anuncio de su inmediato embarazo. Tras una conversación en la que MarÃa manifiesta al ángel su virginidad y ésta la interpela, MarÃa, humildemente acepta sin discusión tan alta responsabilidad. ¡Ella la madre del AltÃsimo, del Hijo de Dios!
Melchor: Aquella revelación MarÃa la guardó en su corazón. Por considerar que no le pertenecÃa al secreto. Pasó el tiempo y José advirtió la preñez de quien serÃa su esposa. Pero guardó silencio, sin denunciarla, pues era un hombre bondadoso. Resolvió repudiarla sin más, pues aquella muchacha no merecÃa morir lapidada.
Tercer Cuadro
Mefisto: Una Ley salvaje e inhumana castigaba a las adúlteras y a las madres solteras a morir apedreadas por la muchedumbre. Aún hoy se sigue practicando esta pena en algún paÃs africano, en nombre de su fe.
Gaspar: José sufrÃa en silencio, pues amaba a MarÃa. Fue nuevamente el ángel Gabriel quien aclaró la situación, apareciéndose a José tras un mal sueño. Explicó a éste como habÃa quedado embarazada su mujer y le instó a que aceptara a MarÃa como esposa y al hijo como propio. Cuando José despertó tuvo la seguridad absoluta de la inocencia de MarÃa y la recibió.
Cuarto Cuadro
Baltasar: MarÃa decidió visitar a su prima Isabel, esposa del sacerdote ZacarÃas, que vivÃa en la montaña. Entró en la casa de ZacarÃas y saludó a Isabel. Esta advirtió la presencia de MarÃa pero una presión en el útero la indujo a pensar en algo milagroso y pensó: Bendita tú entre todas las mujeres y bendito el fruto de tu vientre ¿Cómo viene a mà la madre mi señor? MarÃa la abrazó y sin palabras se dijeron ser las mujeres más dichosas del mundo por ser elegidas. Estuvo en casa de Isabel tres meses, después regresó a casa de su esposo, José.
Melchor: Aconteció, pues, en los dÃas aquellos, que salió un edicto de Cesar Augusto, el emperador romano que dominaba Palestina y gran parte del mundo, para que se empadronaran los israelitas en sus lugares de origen genealógico ¡Mucho temieron los judÃos por aquel edicto, pues consideraban que era una trampa para descubrir a los sediciosos y rebeldes emboscados!.
Quinto Cuadro
Gaspar: Asà pues, José hubo de ponerse en camino hacÃa Belén, la tierra de sus antepasados, con su mujer en avanzado estado de embarazo, con pocos enseres, uniéndose a una caravana. No encontraron hospedaje en Belén y, ante la presencia del parto de MarÃa hubieron de cobijarse en un pesebre.
Baltasar: Entre bestias del campo nació el Rey del Mundo, sobre un pesebre. Sus primeros sollozos se mezclaron con el mugido de un buey. A pesar del olor a estiércol y la incomodidad el lugar, MarÃa, en su dolor, estaba gozosa.
Melchor: Allà se quedó inmóvil la estrella guÃa. Cuando la observamos quieta entendimos que el MesÃas habÃa nacido, de modo que apresuramos la marcha hacia Belén.
Gaspar: Las estrellas Brillaban intensamente, de manera infrecuente. Nuestro corazón palpitaba con fuerza. Y nuestras bestias iniciaron un galope que fue continuo, sin que sintieran fatiga hasta que atisbamos las primeras casas de Belén.
Baltasar: AllÃ, en el lugar más humilde de Belén, donde sólo las bestias pueden sentirse bien, habÃa un bebé prematuramente sonriente y de ojos muy abiertos, una madre milagrosamente recuperada y un padre muy feliz. Un grupo desaliñado de pastores y rústicos del lugar les acompañaban. Emocionados, entregamos a los padres, oro, incienso y mirra.
Mefisto: Por lo que entiendo que José no era pobre como la tradición indica. Porque si no se hospedaron decentemente fue, no por falta de dinero, sino más bien por falta de camas. Después, con vuestros regalos, pudieron instalarse dignamente y proseguir el negocio familiar sin contratiempos.
Melchor: No inmediatamente, pues tuvieron que marcharse enseguida, en secreto, de Belén. Pero ya llegaremos a esta parte del relato.
Sexto Cuadro
Gaspar: HabÃa en la región unos pastores que pernoctaban al raso, y de noche se turnaban velando sobre el rebaño. Sintieron una sensación extraña y los que dormÃan se despertaron. Las estrellas se eclipsaron ante una luz intensÃsimas que venÃa del cielo. Y el ángel nuevamente apareció para anunciarles: No temáis, os traigo una buena nueva, una gran alegrÃa que es para todo el pueblo; pues ha nacido hoy un Salvador, que es el MesÃas Señor, en la ciudad de David.
Baltasar: Y asà pues, se pusieron en camino hacia Belén, llevando presentes al Niño Dios. Por eso, cuando llegamos nosotros, una corte de pastores adoraban al MesÃas. Un gran canto celestial, entonado por una multitud de ángeles alababan a Dios diciendo: Gloria a Dios en las alturas y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad.
Melchor: Herodes, que se habÃa sentido engañado por nosotros, tomó una decisión terrible. Efectivamente, eludimos visitarle de nuevo para informarle del lugar dónde naciera el MesÃas, pues el ángel nos comunicó la intención de asesinarle. Ante la burla mandó matar a todos los niños nacidos en Belén menores de dos años.
Gaspar: El ángel del Señor nuevamente avisó a José de las intenciones de Herodes, teniendo que apresurar la marcha, en huÃda secreta hacia tierras de Egipto. Allà se instalaron a tiempo, no demasiado, hasta que murió Herodes, que regresaron a su tierra de adopción.
Mefisto: Bien, ésta es la historia, brevemente contada, del origen de un mito, el mito cristiano.
Baltasar: Pero aunque tú la infravalores, se ha contado de padres a hijos desde hace dos mil años sin variar un ápice y sigue haciendo felices a millones de seres humanos, aportando ilusiones a la vida y esperanza por siempre a los hombres, a pesar de las desgracias.
Canción de Miraflores
Canción sobre el pueblo de Miraflores de la Sierra
Es Miraflores un lindo pueblo
que tiene muchas comodidades
tiene sus parques y sus casinos
grandes comercios, cafés y bares.
Coches de linea muy estupendos
grandes paseos por su arboleda
buenos hoteles con agua adentro
jardÃn teléfono y azotea
Miraflores, Miraflores
un pueblo de los mejores
te has ganado los honores
por tener en tus jardines
bonitos ramos de flores
Miraflores, Miraflores
También se crÃan en Miraflores
buena "camuesa" y buen "pero real"
y se fabrican los requesones
que han obtenido fama mundial
Tienen un gusto muy exquisito
y según dicen los madrileños
que las manzanas y requesones
son los mejores los de este pueblo
Miraflores, Miraflores
un pueblo de los mejores
te has ganado los honores
porque lo que aquà se crÃa
tiene muy buenos sabores
Miraflores, Miraflores.