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De interes

Famosa por sus fuentes, Miraflores cuenta con excelentes zonas de recreo para disfrutar de todo su esplendor, como La Fuente del Cura, la Ermita de San Blas, etc.

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En lo que se refiere al centro podemos pasear por el mismo y descubrir algunos de los edificios y símbolos más representativos como la Plaza del Álamo, una de las zonas con mayor actividad comercial y gastronómica, desde ésta podemos dar un paseo hasta la Iglesia, pasando por el Ayuntamiento y por el bonito edificio de la Casa de la Cultura y recorrer allí las callejuelas del Casco Antiguo.

El Álamo(Ulmus minor) murió a finales de los 80 debido a una enfermedad conocida como grafiosis, transmitida por un pequeño escarabajo portador de un hongo. Esta enfermedad sólo afecta a los olmos de esta especie y acabó con todos o casi todos, incluídos los típicos de las plazas de los pueblos.

Vicente Aleixandre, premio Nobel de Literatura, que veraneó en Miraflores de la Sierra durante gran parte de su vida, le dedicó al Álamo una poesía que se puede leer al lado del tronco. En 2006 se remodeló la plaza que lo alberga preservando los restos del tronco en un monumento dedicado a los ancianos de la localidad.

Antes de entrar al pueblo por la carretera de Madrid, se encuentra la gruta de la Virgen de Begoña, que aunque es de carácter privado es muy visitada.

Fuente del Cura

Esta fuente existe desde el año 1888 y se ubica a las afueras de Miraflores. Podemos acceder a ella permaneciendo por la carretera de Rascafría aproximadamente 450 metros y posteriormente desviándonos a la izquierda dirección a la Fuente del Cura. Tras pasar el puente del río, giramos a la izquierda, y tomamos el camino más próximo al río, la fuente se encuentra a unos 150 metros.

Iglesia

La iglesia de Miraflores se halla en el casco antiguo del pueblo, orientada al Este.

La primera iglesia debió edificarse entre 1419 y 1481. Observando el ábside que se conserva hoy día, con los arbotantes que contienen los muros y la torre redonda, podemos sospechar que el aspecto externo de aquella iglesia debía tener cierta apariencia de castillo o fortaleza. La entrada principal, una portada gótica posiblemente, se encontraba en el mismo lugar que la entrada actual. Se mantiene una parte intacta en el interior, y existen algunos datos sobre ella en los libros de cuentas de la iglesia, conservados en el archivo municipal. Las columnas del crucero están constituídas por ramilletes de aristones sin capiteles, característica del último período del gótico. Las columnas se ordenan en arcos simétricos que sostienen las bóvedas. La nave principal era del mismo estilo y a cada lado de la misma existían dos capillas.

De este siglo XV se conserva una bella pila bautismal del año 1492, labrada por Juan de Cas, al que se pagaron 1000 maravedís por este encargo. La copa mide 0.65 metros de alto por 1.25 metros de diámetro, y base de 30 cm de altura. Elaborada en piedra caliza y adornada por tracería gótica enmarcando flores.

La torre, de planta cuadrada, pertenece al primitivo edificio obrado durante el siglo XV, y es el único elemento que se conserva del mismo. Las obras se empezaron en 1511 siendo los constructores García y Pedro de Guijaba. La torre se tasó en 1512 por Juan Campero (autor de la torre de la iglesia de Guadalix) y Pedro Gumiel (maestro de obras del Cardenal Cisneros). Fue restaurada por Francisco de Badajoz entre 1750 y 1753.

En 1529 se iniciaron las obras del presbiterio y crucero, inspeccionadas por el maestro García de Cubillas y finalizaron sobre 1540.

En el libro de cuentas de la iglesia están anotados los 1553 reales que se pagaron a Bartolomé de la Morena y Francisco Serrano por la obra que se hizo en la capilla de Santa Catalina. Por el mismo concepto se pagaron a Miguel Ramírez 1556 maravedís. La madera de la capilla costó 1380 maravedís, y los gastos de la obra alcanzaron en 1621 los 21558 maravedís.

Marcos de Espinar cobró en el año 1625, 346 reales por dorar el retablo de la capilla de San Agustín. Al siguiente año se avisó a un maestro de obras para que tasase la restauración de la capilla. En el dorado del retablo de la capilla del Señor Santiago, labor encomendada también a Marcos de Espinar, se gastaron más de 20000 maravedís. Pocos años después, en 1637 se realizó la restauración de la capilla, que estaba en malas condiciones.

La última capilla estaba dedicada a Nuestra Señora del Rosario. A ultimos del siglo XVIII se reconstruyó por completo la zona posterior del templo, a partir del crucero.

El cuerpo de las tres naves es del siglo XVIII. La contrata de la obra para la reconstrucción de la iglesia se firmó en 1788. Participaron los maestros de obra Francisco Bermejo, Pedro Torre y Juan Toraiga, por un coste de 90000 reales. El maestro arquitecto Manuel Turrillo trazó los planos de la obra, cuyo precio llegó a los 150000 reales.

El edificio vigente es el fruto de una serie de elementos añadidos: torre, presbiterio y crucero, tres naves, dos pórticos enfocados al norte y sur respectivamente, y una serie de capillas unidas a ambos lados de las naves laterales.

La nave central está cubierta con falsa bóveda de medio cañón con tres lunetos a cada lado adornados con vidrieras. Las naves laterales están envueltas con bóvedas vaídas delimitadas por arcos fajones. Las naves están aisladas por cinco arcos de medio punto, doblados, con un pequeño resalto en la clave, que apoyan encima de pilares cuadrados a los que se unen columnas de estilo dórico del lado de la nave central. El coro está a los pies de la nave central sobre dos columnas dóricas.

Se llega a través de un pórtico de estilo neoclásico colocado en el lado sur, con un paso central en arco de medio punto y dos laterales de diferente nivel. Dos arcos de medio punto fraccionan el interior en tres partes. El pórtico situado en el lado norte es adintelado con columnas dóricas sobre basamento.

Las capillas se encuentran unidas a los laterales. La capilla de San Antonio de Papua está unida al brazo del crucero en el lado de la epístola. Fue esbozada por Fray Sebastián Martínez y se fundó en 1738. Esta capilla se respetó en las obras del siglo XVIII. Se modificó en 1960 siguiendo los modelos barrocos. En este mismo lado se localiza el cuarto donde se custodiaban los caudales de la iglesia. Allí se localiza la escalera de piedra que sube al coro, de 1772, obra de Juan Sanz.

La Capilla de San José, fundada en 1858 por José de Calderón está en el lado del evangelio. Fue inaugurada el día 8 de marzo de 1858.

Durante la guerra civil, el día 10 de agosto de 1936, se derribaron todos los retablos y se incendiaron todas las imágenes y cuadros. La iglesia fue usada como almacén de intendencia. Entre las obras que se perdieron estaba el retablo del altar mayor, una obra que se solicitó especialmente para la iglesia de Porquerizas. En el basamento, en bajorelieve, había varias figuras que simbolizaban las virtudes teologales y cardinales y varios apóstoles. Sobre el basamento se alzaban cuatro cuerpos.

Este retablo fue construído entre 1557 y 1558 por Diego de Velasco de Ávila. La pintura y el dorado del retablo se pidió a Jerónimo Rodríguez y se creó entre los años 1563 y 1566. El retablo existente en la actualidad es una copia casi perfecta del que acabamos de describir.

Ermita de San Blas

Se tiene la primera noticia de esta ermita en el S.XVII, exactamente el 13 de septiembre de 1641, día en el que se consagró la Ermita de San Blas.

Según la leyenda existía un poblado en San Blas, un día cayó en la olla una salamanquesa, todo el poblado murió envenenado y nadie quiso vivir allí jamás.

En la actualidad esta ermita cobra importancia el día 3 de Febrero, festividad de San Blas, este día todos los vecinos del pueblo se trasladan allí en romería.

El Álamo

El álamo de la plaza del mismo nombre ha sido uno de los emblemas más valiosos del pueblo de Miraflores. En verdad era un maravilloso ejemplar de "Ulmus Minor", pero para todos es "el álamo" desde siempre.

No se sabe con precisión en el momento que fue plantado. Es posible que fuese durante la segunda mitad del siglo XVIII. Durante este período reinaba el monarca Carlos III, que dispuso que se colocara un árbol en las plazas como símbolo de vida del pueblo.

A modo de curiosidad mencionaremos que este árbol es de propiedad privada. El Ayuntamiento vendió en diciembre de 1834 a José Uceda y Manuel de Riaza por 80 reales de vellón, bajo algunas condiciones, como por ejemplo, que el árbol no podía cortarse bajo ningún concepto, a no ser que muriera, y cuya leña en ese caso sería vendida y las ganancias repartidas entre los habitantes del pueblo. Mientras el árbol viviese, los dueños se harían cargo de las necesidades del árbol, además de su poda y conservación. Hace algunos años el árbol enfermó de grafiosis, y a pesar de que no se escatimaron los cuidados para su cura (se tumbó el poyete que lo rodeaba y se le administraron inyecciones en las raices), murió en el invierno de 1989 – 1990.

Vicente Aleixandre, Premio Nobel de Literatura en 1977, y vecino de Miraflores desde 1925 le dedicó un hermoso poema titulado El Álamo.

Fuente Nueva

Data del año 1791 y se encuentra en el casco urbano. Se accede a la misma por la calle Mayor.

Es la fuente representativa de la villa, objeto de atención de pintores y fotógrafos. Es una fuente nueva precedida de una fuente vieja, probablemente del siglo XV, cuyos restos llegaron integrados en el piso de las aceras próximas (sería interesante saber qué se hizo con las viejas piedras...). La Fuente Nueva actual data de 1791, como la Fuente del Pino y posiblemente alguna otra de Miraflores. Se comentaba que sus grandes pilones laterales servían como bebedero a las caballerías de las diligencias, lo que no parece absurdo por su cercanía al Camino Real (hoy Calle Real). También se dice que servía de lavadero público y tenía alrededor de dichos pilones un murete dedicado a proteger la intimidad de las mozas que lavaban la ropa en ellos. Es cierto que dicho murete aparece en el óleo que hacia 1890 le dedicó a la fuente el pintor de fama internacional Jaime Morera Galicia (nacido en 1854) bajo el título de Plaza de Miraflores. Enamorado del pueblo, el pintor retrató muchos de sus rincones.

Gruta de Nuestra Señora de Begoña

pueblo09.jpgLa Gruta de Nuestra Señora de Begoña, fue fundada en 1952 por D. Julián Reyzábal Delgado, ferviente devoto de Nuestra Señora de Begoña y también de Miraflores de la Sierra.

D Julián Reyzábal Delgado, nació el 5 de Septiembre de 1903 en Caleruega (Burgos), mismo pueblo donde nació Santo Domingo de Gúzman, creador del Santo Rosario, de muy joven se trasladó a Bilbao y ahí la devoción a su Santa Patrona la Virgen de Begoña, decía que la Virgen le ayudó en los logros que cosechó a lo largo de su vida.

Falleció el 31 de Agosto de 1978, momento en el que su hijo D. Julián Reyzábal Larrouy pasó a custodiar este enclave con igual fervor y entusiasmo.

Desde el 22 de marzo del 2002, el Cardenal Rouco Varela, Arzobispo de Madrid otorga a este lugar la licencia para establecer el oratorio solicitado, reservándolo para la oración y celebración de la Santísima Eucaristía.

Horario de visitas:

  • 1 Septiembre al 30 de Mayo, de 09:00 al anochecer
  • 1 Junio al 30 de Agosto, de 09:00 a 21:00
  • En los meses de Julio y Agosto, todos los sábados se celebra la eucaristía a las 19:30
  • Celebración de bodas de Mayo a Septiembre. Información en la misma Gruta.

Ermita del Padre Rivero

La Ermita del Padre Rivero ubicada en la C/ de la Estación, es uno de los edificios más simbólicos de Miraflores, donde se guarda la imagen de San Blas, cobra especial interés el día 3 de Febrero al comenzar allí la romería en honor a San Blas, en la que participan tanto los perreros como las serranas.

Durante el periodo estival se ofician misas en dicha ermita, siempre a primera hora de la mañana.

Plaza de toros

Antes, todos los años, en la plaza del Ayuntamiento se montaba con carros la Plaza de Toros, la obra la dirigía Don Salustiano Jiménez, y tenía más de 2000 maderos y 4000 listones de tarima amarrados por 5000 metros de cuerda y remachados por clavos. La plaza disponía de localidades de arriba y de abajo.

Cuando en 1960 la cantidad de gente que acudía a la misma hizo inviable mantenerla, se montó una plaza portátil en un prado de Don Gregorio Moreno situado en la carretera de Madrid. En 1987 comenzó a construirse la plaza de toros existente. Tiene un aforo para 4828 personas y se divide en seis tendidos. La inauguración data del 12 de agosto de 1989. Se festejó una corrida con toros de José Vázquez, y en ella participaron los diestros Roberto Domínguez, Luis Francisco Esplá y José María Plaza.

Además de espectáculos taurinos, se celebran en la misma, conciertos, espectáculos y bailes.

Puerto de la Morcuera

morcuera12.jpgEl puerto de la Morcuera es un paso de montaña a 1.796 metros de altitud, situado en la Sierra de Guadarrama perteneciente al (Sistema Central) dentro de la Comunidad de Madrid (España). Es el segundo puerto, empatado, en altura con el Fuenfría de la Comunidad de Madrid.

El puerto es atravesado por la carretera M-611 que discurre entre Miraflores de la Sierra y Rascafría, que se encuentran a una distancia de 21,66 km. Este puerto está dentro de la Sierra de la Morcuera, una alineación montañosa perteneciente a la Sierra de Guadarrama.

El recorrido desde el sur comienza a 1.200 m de altitud en Miraflores de la Sierra. Se suben aproximadamente 600 metros desde Miraflores hasta lo alto del puerto en unos 12 kilómetros, con una pendiente media entre el 4-6%. Una vez en la cima, hay 10 km de bajada con una pendiente media entre el 4'5 al 7% para llegar Rascafría a 1.150 metros. Aproximadamente un 40% del recorrido se hace a más de 1.500 metros, y en ningún momento la altitud es inferior a los 1.000 metros.

Desde el puerto puede, observarse hacia el sur, la llanura madrileña y hacia el resto, bellas vistas de las montañas, apreciándose cascadas que forman los arroyos que provienen de la alta montaña y picos de más de 2.000 metros como las Cabezas de Hierro y La Najarra.

 

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